Lo que no te han dicho de la Autoestima

Por Bruno Díaz

 

Es un tema muy hablado y comentado, y se ha convertido en uno de esos conceptos que creemos que entendemos y hasta lo colocamos como causa de algunos malestares: “Es que ando mal de autoestima”, “Mira, él no tiene autoestima”, “Es que lo ha conseguido porque tiene una autoestima muy grande”, o como remedio: “Trabaja tu autoestima”…

 

Asociamos el concepto autoestima, con nuestras cualidades y el valor que podemos tener de nosotros mismos, y con un concepto positivo de nuestra persona, pero pasamos por alto que hay que iniciar por reconocer la realidad de lo que sentimos y, también, cómo somos en ese momento.

 

Antes de querer ser diferentes o querer sentirnos “bien” o “positivos”, “empoderados” y demás términos en uso, hay que empezar donde uno está. Te cuento por qué: He visto en las redes sociales, una imagen donde hay un gatito frente a un espejo y la imagen que está dentro del espejo es la de un león. Suele estar acompañada con textos de ser fuertes, echarle ganas, verse campeón, poderosos, y del estilo. Invitemos aquí a la reflexión: ¿Dónde queda el gatito? ¿Es mejor ser león que gatito? ¿Por qué el minino debe verse como algo que no es? El gatito, al igual que el león, la calandria, el conejo y el escorpión, son seres únicos, expresiones particulares de la naturaleza. Imagina a un león queriendo brincar como conejo, a un conejo rugir, al escorpión queriendo cantar como calandria, o al gatito pensarse acorazado como el escorpión, ¿comienza a sonar ridículo? Ojalá que así sea.

 

Empezar donde uno está

Nos han enseñado que ciertas emociones, pensamientos y acciones están “mal”, y hemos aprendido a reprimirlas; y al reprimirlas, no dejamos de sentirlas, sino que dejamos de reconocernos. También, se nos ha enseñado a ser otro. Lo más difícil es ir siendo uno mismo, pues, al dejar de reconocer estas emociones, dejamos de reconocernos también nosotros, y si no nos reconocemos, perderemos la pista para encontrar un día, quienes somos. Más aún, si no reconocemos quienes somos, cómo somos y lo que sentimos, pensamos y hacemos, es muy probable, que no sepamos qué queremos.

 

Estoy hablando de que, al sentir lo que realmente está y buscarle una vía de expresión, podamos sentirnos dignos y capaces. Estos serían los verdaderos puntales de una autoestima honesta, real, y totalmente presente.

 

Si no queremos sentir algo porque es “malo”, esto nos hará sentir indignos, porque no vamos a dejar de sentirlo, sino que trataremos de esconderlo, porque, ¿cómo podemos estar sintiendo eso que nos han dicho que no debemos sentir? La alternativa es sentir con dignidad lo que esté en uno, sentir nuestro mundo emocional y no escondernos nada. Esto hará, poco a poco, que nos sintamos dignos de amor, de un amor no condicionado y, por tanto, con la capacidad de dar esa misma cualidad de amor también nosotros. Además, si podemos sentir emociones de mala prensa y no quedar tragado ni desgarrado por ellas, tampoco les temeremos cuando surjan en los demás, nuestras relaciones se harán más ricas y profundas y ya sabemos que el centro de todo nuestro ser es el amor.

 

Esta profunda dignidad, dignifica lo que sentimos, hacemos, pesamos, por ende, repercute en nuestra capacidad para sentir, hacer, decir y, claro, relacionarnos.

 

Así que repensemos el tema de la autoestima con estas tres ideas: honestidad, dignidad y capacidad, sobre el terreno de un amor menos idealizado y más tangible.

 

Bruno Díaz

 

 

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Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com