Lo inesperado, nuestras respuestas y el misterio

Por Bruno Díaz

 

Las cosas inesperadas, indeseables, incómodas, los síntomas y los cambios de ruta, pueden ser un espejo. Es decir, lo que hacemos cuando pasan estas cosas, nos permite darnos cuenta de cómo somos cuando las cosas no nos gustan; cuando no queremos aceptar las cosas tal cual se nos presentan. Podemos darnos cuenta de esto, en especial, cuando sufrimos de algún padecimiento físico o psíquico.

El tipo de quejas y fantasías nos deja frente a frente con una parte de nosotros que surge cuando estas complicaciones aparecen en la vida. Observando con aceptación y cariño estas quejas y fantasías, podemos aprender mucho acerca de nosotros, porque nos hablan mucho más de nosotros que de lo que está pasando

Algunas de las más taquilleras son:

  • ¿Por qué siempre me pasa a mí? Puede estarnos hablando de un sentimiento de injusticia. La persona tiene, además, la convicción de que las cosas le pasan solo a ella.

 

  • Yo creo que me están haciendo un mal. Habla de una necesidad de buscar culpables, dejar la responsabilidad de lado y de sentirse importante para los demás.

 

  • Yo soy mejor que ellos (o más bueno, más culto, inteligente, guapa...) Habla de una necesidad de usar al otro para quedar mejor parado y no sentirse tan mal con uno mismo.

 

  • Yo soy peor que ellos. En ocasiones diluye un miedo a hacer las cosas, pretextando que uno no puede hacerlas porque a uno le hace falta X o Y caracerística, algún don, poder, bienes o lo que sea que se le atribuye al otro.

 

  • Antes todo era mejor. Es una afirmación que le quita energía a nuestro estar y ser en el presente para regocijarnos en escenas de lo que fue, como cuando nos encaprichamos y rechazamos lo que ha sucedido y nos agazapamos en las glorias pasadas, desconectando de nuestro presente y de la posibilidad.

 

  • Mañana será mejor. Funda la esperanza con castillos en el aire. A veces da un poco de consuelo, pero si olvidamos vivir el hoy, el mañana siempre es promesa y fuente de ansiedades.

 

  • No hay quien me respalde. Transparenta una vivencia de abandono en donde, metafóricamente, no se encuentra donde “recargarse” en el sentido de respaldo y en el sentido de energía.

 

Las cosas inesperadas en la vida, suelen ser invitaciones a transitar por estas vivencias internas y muchísimas más. Estas vivencias son muy poderosas y atrapantes. El cómo nos sentimos no es la realidad, sino que habla de la perspectiva desde donde estamos viviendo y que lo que llamamos realidad.

En este sentido, podríamos pensar en las diferencias de actitud, pensamiento, energía y emociones de las personas al presenciar una escena romántica o peligrosa en cualquier película. Y, si en películas es notorio, ya podemos pensar que en la vida lo es mucho más.

 

Es complicado este punto, porque la vida nos muestra en dónde estamos, por medio de una vivencia global en la que se involucra la unidad cuerpo-mente-alma-espíritu-energía. Así que, lo que sentimos, lo confundimos con realidad y lo tomamos por tal, cuando más bien se trata de una “enseñanza” del lugar desde donde vivimos las cosas. La otra paradoja es que nadie “enseña”, solo es una forma de hablar.

 

Ante los sucesos de la vida, ¿qué deseamos, pensamos, sentimos? ¿Cómo reaccionamos? ¿Qué hacemos?

En la medida en que nos dejemos tocar por estas vivencias emocionales, pero con consciencia, estas mismas nos dan un tesoro, una iniciación y nos ponen frente a frente con el Misterio de la Existencia.

 

Bruno Díaz
bruno_d77@hotmail.com

Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com