¿La terapia nos cambia?

Por Bruno Díaz

Muchas veces asistimos a terapia, o se hace promoción de la misma, con la idea de que queremos cambiar, como si nos convirtiéramos en otra cosa o en otra persona, y por más que esto suene taquillero, quiero compartirte otra visión que, aunque tal vez menos ambiciosa, pone el énfasis en ti, en la vida que quiere desenvolverse en ti y en lo que la vida, el mundo, el Alma, espera que compartas. ¿Me acompañas?

 

Tal vez, en lugar de pensar en “cambios”, podríamos pensar en que vamos desarrollando nuestra, o nuestras particulares semillas, y que de a poco reconocemos la flor que surge en nuestros campos únicos. Las semillas ya están, y, como toda semilla, requiere tiempo para desarrollarse plenamente. Ya sabemos lo que darán las semillas de un pino, de un abeto o almendro; sin embargo, cada pino, abeto, o almendro son distintos entre sí.

 

Nacemos y vamos creciendo. Cada vez que iniciamos algo, ya sea proyecto, relación, etapa de aprendizaje, mudanza de casa, una nueva carrera u ocupación, hay un camino que vamos recorriendo una y otra vez en nuestros aprendizajes. Este camino va más o menos así:

 

 

  • Querer parecernos a alguien, con su desvío por los espinosos y venenosos prados de la envidia (que no es más que querer ser antes de tiempo y ahorrando esfuerzo).

 

  • La admiración que nos permite reconocer la grandeza en el otro, por lo tanto, la grandeza en mí; que no es más que la infinita vida, manifestándose de diferentes maneras, en cada uno de nosotros, conforme lo vamos permitiendo.

 

  • El camino sigue hasta que vamos reconociendo nuestros campos y sus peculiares flores, espinas y frutos. Aún ahí pasan cosas maravillosas: hallamos otra fuente, un ave lleva otras semillas, o el colibrí de la fortuna, abreva de las mieles ocultas de nuestra floresta.

 

 

¿Cómo saber hacia dónde vamos?, ¿O lo que “deberíamos” ser? Tal vez lo que queremos cambiar es precisamente lo que va alimentar, desde lo profundo, nuestra personalidad; nuestro ser en el mundo.

A veces queremos cambiar antes de tiempo, y tal vez nos falte aprender algo en vivo, o cocinarnos más antes de entregarnos al profundo misterio que es el corazón de nuestro ser… Si queremos definirnos antes de tiempo, puede ser que no le demos cabida a la admiración, la maravilla y la sorpresa de ver cómo el Alma se presenta de maneras hermosas en esa danza, en tal voz, dentro de esta banda de rock, en el sazón de esta pasta, o en la forma de hablar una lengua o de inventar nuevos poemas.

No estamos ni estaremos definidos, sino abiertos al misterio de lo infinito.

Bruno Díaz

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Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com