La pausa del sentir

Por Alicia Velázquez Berumen

Y después de una larga pausa en la expresión de mi sentir, regreso de nuevo a compartir inspiraciones sobre la vida consciente, tomando un profundo respiro.

Abstenerme de expresar es como estar en la pausa entre el inhalar y el exhalar, sosteniendo el vacío sin pasado ni futuro. ¿Cuánto tiempo más transcurrirá? ¿Cuánto tiempo más sin atreverme a ser yo mismo, a comunicar mi sentir en mi vida? ¡¿Cuánto tiempo más en el encierro en el cual muero lentamente, me duermo y me abandono en el vacío?!

Me pregunto, ¿es esto espiritualidad o evasión? Solo respiro profundo mientras las lágrimas corren por mis mejillas, no sé lo que siento… Respiro… Se asoma el sentir… Lo siento… Me siento… Así, dejo salir el sentir. Al abrir la puerta, la presa se desborda, las lágrimas se transforman en sollozos… Solo me dejo sentir sin razón alguna. Solo me abandono al sentir para ver si así dejo de sentir…

A veces nos escondemos, huimos de la vida y nos ausentamos de nuestros sentimientos. ¿Cómo puedo dejar de sentir lo que siento? Solo respirando profundo y dejándome sentir. Suena muy simple pero no lo es, pues esto no lo enseñan en las escuelas ni en la educación que nos dan los padres. Recibimos una educación que obliga a reprimir las emociones; y luego nos quejamos de los brotes de locura y manifestaciones explosivas de las personas, en lugares tan cotidianos como lo es en el tráfico, donde “mentamos madres” y nos enojamos tocando el cláxon del auto, dejando parte de las llantas en el pavimento por los “arrancones” que expresan nuestra rabia contenida.

Y, ¿por qué no mejor tomar la opción de respirar profundo, rindiéndonos a nuestros sentimientos y así darles espacio para que salgan a danzar con suavidad al ritmo del respirar?

Por momentos nos sentimos tan vulnerables que nos escondemos tras una coraza de orgullo, de odio, de desamor, de una falsa sonrisa, cuando en verdad lo único que ocultamos es nuestro verdadero sentir.

¿Qué pasaría en el mundo si desde pequeños se nos enseñara a respirar y en cada respiro rendirnos a nuestro sentir? ¿Habría guerras y manifestaciones de odio, o todos los seres saldrían a las calles, desnudos del alma, a ser ellos mismos sin necesidad de llevar sus corazas y sus armas listas para atacar como reacción ante cualquier estímulo por mínimo que este sea?

“Amarás a Dios por sobre todas las cosas”, dice el primer mandamiento de algunas religiones. Y, ¿en dónde está Dios? ¿Allá en el cielo? No señores, está en la Tierra, viste un cuerpo de humano y te lo encuentras cuando sales a caminar por las calles, en el metro, en el autobús, en un auto, en el trabajo, en la familia… mas no lo reconocerás fuera mientras no lo reconozcas en ti. “Ama a tu prójimo como a ti mismo”; yo invertiría la frase: ámate a ti mismo y por añadidura amarás a tu prójimo, porque sabrás que es tu propio espejo y que todos somos lo mismo.

Respiro profundo y me doy cuenta que al estar suspendida en la pausa donde no siento, donde solo observo, permanezco lejos y me dejo de involucrar con la vida ¿Eso es ser espiritual? No, es huir de la realidad. Respiro profundo para sentir mis pies en la Tierra y rendirme a estar en ella. A veces siento que mis alas son más grandes que mis pies y me seducen para emprender el vuelo. Mas si aún tengo un cuerpo es para estar aquí aunque no comprenda la razón de mi existir. Respiro profundo… suspiro… lágrimas caen por mi rostro.

Me rindo al sentir, me suelto; me libero.

Que no sean ataduras lo que me mantenga caminando por la Tierra, que sea la pasión por estar en ella. Por tocar el corazón del humano, escuchar mi propio canto y por compartir con otros la gloria de estar en ella. Respiro profundo para estar en el eterno presente y mantenerme en la vida.

Que estas lágrimas limpien mi rostro de viejos dolores en mi alma y que enjuaguen mis ojos para cristalizar mi mirada y poder ver lo que es la realidad en lugar de la proyección de mis miedos. Respiro profundo, soy solo un ser humano en la aventura de descubrirme en la existencia en esta Tierra.

Con cada respiro me rindo a soltar el escudo y las armas, con cada respiro se disuelven los miedos y salgo a caminar desnudo del alma y vulnerable para dejarme sentir la vida. Respiro… suspiro… inspiro.

Alicia Velázquez Berumen

 

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Acerca de Alicia Velázquez Berumen

Alicia Velázquez Berumen
Coautora del libro DIOSOY: Ser en esencia y en presencia. Actualmente imparte sesiones de respiración, sanación y meditación virtuales en todo el mundo a través del proyecto "Meet 2 Breathe" que incluye "Respira México". Es la Representante Nacional en México de la International Breathwork Foundation, Facilitadora Certificada de Transformational Breath, Sanadora graduada en Barbara Brennan School of Healing y Consteladora Familiar. Inició el camino espiritual a partir de 1987 con las enseñanzas de José Luis Villanueva. Maestría en Psicopedagogía y Diplomado en Neuropsicología en la Universidad Anáhuac. Licenciatura en Terapia en Comunicación Humana.