La ofrenda al Silencio

Por Bruno Díaz

Haz un espacio, y por ende, un tiempo en tu ajetreada rutina; pero hazlo, unos cuantos minutos cotidianos, para ofrendar al silencio.

El primer silencio se siente en la garganta y en la lengua, va de a poco dejando solo el vaivén de la respiración que va mostrando cómo entra y sale el aire y las diferencias entre la cantidad de aire inhalado y exhalado… Poco a poco te irá mostrando más sutilezas como lo tangible de los perfumes o la luz en el calor del aire inhalado.

El segundo silencio es el del cuerpo, cualquier movimiento y cualquier tensión, comienzan a percibirse como pequeños ruidos, donde llegando el silencio como tal, que va mostrando una sutil vibración constante y continuada en todo el cuerpo; a veces, calificada como agradable o desagradable… Poco a poco se percibe este silencio, como un flujo de energía, que puede fundirse en el flujo de energía de todo lo demás.

El tercer silencio, es el de la mente. La fauna de pensamientos va tornándose cada vez más ligera; de elefantes y jirafas a cocodrilos y de cocodrilos a gatos y jilgueros, hasta llegar a las mariposas que, curiosas y ligeras, se posan por aquí y por allá. Luego la niebla, de ligerísimo tacto y después, los fantasmas, porque el pensamiento siempre nace en lo que fue… Poco a poco, este silencio, deja ver y sentir un vacío, una especie de unidad de todo, donde nada puede ser aislado sin perder de vista todo lo demás, o donde cada cosa puede ser aislada y ser tomada como un universo completo en sí mismo… Como los fractales.

El cuarto silencio es el de la imaginación… Poco a poco las imágenes, van apaciguándose, cada ola vuelve al mar y el mar se va aquietando en una sola y gran quietud. Algo en la percepción se hace un espacio y surge de ahí una nueva libertad… Poco a poco, se va viendo que la imaginación, en un sentido es el mundo, y que al descansar en sí misma, la capacidad imaginativa, reposa en una especie de nada-matriz de todo. Aumenta la sensación y consciencia de un uno que al manifestarse es siempre múltiple.

El quinto silencio es el Silencio… Nada más llegar aquí, hay una noción de eternidad paradójica, que siempre se mueve y al mismo tiempo siempre está estática, en lo múltiple del mundo vemos lo uno y en lo Uno, distinguimos lo múltiple… Poco a poco la paradoja sujeto-objeto se emborrona y también la de espacio-tiempo-percepción-ser.

El silencio del Silencio, solo puede ser nombrado… Cada uno de estos silencios requiere de ti una ofrenda distinta y también lo obtenido, lo que aparece va siendo distinto…

 

Bruno Díaz

Visita a Bruno en Los Parajes del Alma o escribe un correo a bruno_d77@hotmail.com

Comments

comments

Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com