Hablando un poquito del trabajo en el consultorio

Por Bruno Díaz

 

Aquí las respuestas a algunas preguntas que la gente me hace sobre mi trabajo:

 

-¿En dónde trabajas?

-La verdad es que, a veces, me toca andar en los desiertos de las relaciones; otras veces, en la tupida jungla donde es muy difícil escuchar, aunque hay vida por doquier, o en la tundra emocional, donde creemos que no hay más vida. También he deambulado por las barrancas, donde se han caído las ilusiones, o por pueblos fantasmas que alimentamos con la vida que le arrebatamos a nuestro día a día; incluso, un día me encontré en una galería de espejos, en donde algunos reflejos míos (como interpretaciones) me divertían, confundían o hacían enojar. Estos son algunos de los parajes en donde me ha tocado trabajar.

 

-¿Cómo es eso? ¡Eres psicólogo!

-Sí, cada sesión es una aventura por diversos derroteros del interior de cada paciente. Además de lo que te conté, me puedo encontrar de pronto como en alguna moderna ciudad, con edificios altos y anónimos, como los “valores” del éxito y el “triunfo”. Edificios rápidos y eficientes, pero sin pausa o tiempo con sus charlas y planes fast food, fast talk, fast walk, porque, “cada segundo cuenta”. Lugares en donde el sentir queda lejos, lejos en alguna banca olvidada de un parque, donde se sienta la olvidada calma y esa paz de tan poca prensa.

 

También me he ido de excursión, a descubrir secretos y tesoros, anegados de una cristalina belleza, en las frescas y transparentes aguas de la certeza de los cenotes sagrados del interior, donde la tristeza nos recibe fría y extraña, pero al silenciarnos y entrar en ella, va mostrando de a poco los secretos que nos vino a decir.

 

A veces llego a algún cerro en donde escarbo en la tierra del presente y veo surgir recuerdos de un pasado lleno de vida; una raíz que hay que reconocer, y ante la cual quedamos maravillados.

 

Aunque, también he ido a los poco deseables basureros, para descubrir que la basura es solo aquello que no sabemos reciclar y poder así resucitarlo a otra vida.

 

Ah sí, también voy a pueblos bohemios, donde escenas del alma se quedan cantándole al amor que ya se fue. Ese amor que, cuando es buscado en el pasado, hace que uno se marchite en el presente, y, cuando se busca en el futuro, se llenan los ojos de una ilusión que no es vida, sino anhelo.

 

-Ya te entiendo, ¡sí! No lo había pensado así, pero sí, nuestro mundo interior se parece mucho a las escenas del exterior.

 

-¿Te digo un par de cositas más? A veces he trabajado en un cruce de caminos; en un sentido vienen las certezas viejas, cayéndose a pedazos; mientras que, por el otro, nuevas visiones van tomando forma y realidad.

 

Una vez, como en el cuento, me tocó seguir migas de pan, dentro de profusos bosques llenos de miedos y dolores, hasta encontrar a los pequeños niños interiores cautivos en jaulas con barrotes de dulces.

 

Ah, sí, o la ocasión esa en donde asistí a una fiesta en un paraje extraño, donde diferentes personajes peleaban por tener la palabra y dominancia sobre una marioneta medio maltrecha, medio mal atada a la que todos le decía “yo”.

 

Y un último: una casi noche a orillas del mar de lo conocido, a veces bahía calma o aguas que vienen espumando su paz después de chocar con los arrecifes. Más allá, el mar abierto de los recuerdos que no cejan.

 

También he dado de beber agua ligera y limpia a las semillas recién sembradas de las visiones más llenas de Ser…

 

Bruno Díaz

¿Quieres revisar tus propios parajes? Citas al correo: bruno_d77@hotmail.com

 

Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com