Ganancias ocultas

Por Daniela Medina

Te has preguntado alguna vez, ¿por qué, a pesar de saber que estamos actuando o teniendo hábitos destructivos contra nosotros mismos, seguimos haciéndolos?
Esto es debido a que, de alguna manera, nos conviene la situación en la cual estamos, y en el fondo, a veces, no queremos salir de ahí.

A veces, hacemos peticiones tan constantes al mundo que parece que deseamos con todo el corazón, y creemos que no son escuchadas porque simplemente no suceden. Sin embargo, lo que en realidad pasa es que no suceden en los términos que queremos que sucedan, pero la vida es muy sabia, y, muchas veces antes, de recibir lo que pedimos, debemos vivir ciertas experiencias que nos preparen para ello, para que seamos capaces de tomarlo, retenerlo y disfrutarlo cuando llegue.

Si esto te pasa, te invito a revisar cómo, de muchas maneras, somos nosotros quienes cerramos las puertas para que esa curación, experiencia o ayuda nos llegue. Las razones por las que hacemos esto se llaman “ganancias ocultas”. Significa que, por algún motivo, más inconsciente que consciente, necesitamos seguir teniendo el problema, la enfermedad, la no experiencia, la creencia limitante, o cualquier otra situación de la que no podemos salir.

Una de las razones por las que hacemos esto, es debido a que rechazamos inconscientemente la curación o la solución del problema, porque son los medios con los cuales obtenemos atención, ayuda, amor, dinero, protección o evadimos responsabilidades.

También, se convierte en un medio de agresión pasiva por medio del cual nos cobramos las “facturas” que nos deben. Es una manera de castigar a otros porque creemos que nos hicieron algo malo o nos deben algo, y, al mismo tiempo, los usamos a ellos para auto castigarnos y así lavar nuestra “culpa”.

Nos negamos a sanar auténticamente debido a que, con esa manera de actuar, obtenemos atención, cuidados, compasión y compañía. Inherentemente, esta actitud irá acompañada de una actitud de víctima.

Aunque perezca que no tiene sentido que nos perjudiquemos a nosotros mismos con tal de castigar a otros o evadir responsabilidades, en realidad así sucede. Todo pasa en un nivel muy inconsciente. El ego nos hace creer que las ganancias secundarias que obtenemos son mayores al precio pagado por ellas, regalándonos la miel del placer momentáneo. Así, desde el ego, haremos sentir culpable al “agresor” mientras nos mantengamos en la queja y el sufrimiento; cuanta más culpa sienta, más podremos manipularlo. Recordemos que la persona que se siente culpable, es inmensamente manipulable, entonces nos hará regalos, chiqueos, atenciones, nos adulará diciéndonos cosas bellas que nos encanta escuchar, y nos permitirá maltratarlo sin defenderse, porque así lavará un poco su culpa.

La única manera de solucionar este lío en el que nos hemos metido es el Perdón. Cuando nos otorgamos el perdón volvemos a ser la expresión real de Dios, regresándonos al amor, la paz, y la felicidad. Debemos reconocer que también nosotros hicimos nuestra parte y hemos jugado el juego; reconocer que, si los otros nos hicieron algo, fuimos nosotros quienes tampoco pusimos límites, y no lo hicimos porque nos convenía.

Si te identificas con estas palabras, te invito a que revises honestamente esas ganancias ocultas que solamente te lastiman. No eres ninguna víctima, simplemente juegas un juego en el cual pagas un precio muy alto a cambio de obtener lo que obtienes.

Las víctimas sufren mucho, debido a que no toman la responsabilidad de su vida, de su infelicidad ni de sus propios problemas; creen que la culpa de lo que les sucede siempre la tienen otros; están situados en una postura cómoda, y por lo tanto muy peligrosa.

Es peligrosa porque esa “comodidad” puede hacer que te quedes ahí para siempre, cediendo a otros el control de tu vida insatisfactoria y llegando a convencerte de que no puedes hacer nada para mejorarla.

Recuerda que no estás pidiendo que una fuerza externa cambie mágicamente tus circunstancias, simplemente pide que una Guía Divina dentro de ti, te deje ver quién eres realmente. Y, no lo olvides, tu verdad inmutable es que eres un ser espiritual ilimitado; eres amor, y, desde esa consciencia amorosa, cambia la naturaleza de tus pensamientos del miedo al amor.

Life Coach Daniela Medina.

“Te invito por medio del Coaching a acompañarte en tu camino espiritual por medio de indagar tus pensamientos.
 Da el paso”.

damego21@hotmail.com.
Whatsapp. 01 (624) 128 9658.
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Acerca de Daniela Medina

Daniela Medina
Soy una mujer apasionada de la vida, y principalmente amante de lo que es; lo que me ha llevado a aceptar e interpretar la vida de una manera muy sencilla y ser amable con ella y conmigo misma. Dedico mi servicio a Coaching ontológico y a pintar.