Estrés post traumático

Por Jorge Galindo

 

En los últimos días hemos comenzado a escuchar el término estrés post-traumático, pero ¿qué es eso? Para responder a la pregunta, primero debemos establecer que un evento traumático es un acontecimiento de alto impacto que rebasa tu experiencia habitual y desencadena poderosas emociones y reacciones que te son difíciles de controlar; por ejemplo: la muerte de un ser querido, un accidente grave y, por supuesto, un temblor, como el que sufrimos en México el pasado 19 de septiembre.

 

No es necesario que hayas sido una víctima directa. También los espectadores, que vieron cómo se derrumba un edificio en vivo o a través de los medios de comunicación, o los que participan en acciones relacionadas, como rescatar sobrevivientes, pueden sufrir este fenómeno.

 

De hecho, tu respuesta a un evento traumático no depende de tu voluntad; así está diseñada tu biología.

 

Dentro de tu cerebro se encuentra la amígdala, cuya función es evaluar y responder ante amenazas. Cuando la amígdala se activa, manda la señal de emergencia a todo tu cuerpo… ¡y se salta la zona en donde el cerebro produce el pensamiento racional! Así que no entra la lógica. Tu organismo se pone en modo “supervivencia”. Todo se alinea a huir, protegerte o atacar.

 

Este mecanismo es normal. Así nos protege la naturaleza contra los peligros que amenazan nuestra vida. Además, los seres humanos tenemos una capacidad natural para superar los efectos de un evento traumático; y una vez pasada la alarma, volvemos a nuestro estado habitual.

 

Sin embargo, el problema surge cuando, una vez pasada la emergencia, la reacción de alerta no desaparece, y, lo que debió haber sido una experiencia temporal, se queda fija. El “interruptor”, por así decirlo, no se apaga, sigue en modo “supervivencia”. Esto es lo que llamamos estrés post-traumático.

 

Aun cuando la situación ya cambió, y tú ya podrías retomar poco a poco tus rutinas de vida, te mantienes viviendo miedo, ansiedad, desconexión emocional, confusión y agotamiento mental, emocional o físico.

 

Si tu sistema nervioso está entrando en un estado de estrés post-traumático, es probable que observes algunos de los siguientes efectos:

 

En tu cuerpo:

 

  • Temblores o sacudidas involuntarias.
  • Repentinas palpitaciones en el corazón.
  • Respiración rápida y corta.
  • Sentir un nudo en la garganta que por momentos te ahoga.
  • Sensaciones de dureza o agitación en el estómago.
  • Sufrir mareos o desmayos.
  • Sudoración fría.

 

Psicológica o emocionalmente:

 

  • Parálisis e incredulidad: dificultad para aceptar la realidad de lo que pasó.
  • Miedo recurrente: sentir la amenaza constante de que el evento sucederá otra vez, o que perderás el control si sucede. Existe una visión catastrófica del futuro inmediato.
  • Tristeza: no ha sido completado el duelo por la gente que murió, o por las pérdidas que se sufrieron.
  • Desamparo recurrente: la naturaleza repentina e impredecible de un evento como este, te hace sentir vulnerable e indefenso. Puedes experimentar recuerdos aterradores o pesadillas.
  • Culpa: causada porque sobreviviste cuando otros murieron, o porque podrías haber hecho o estar haciendo más para ayudar.
  • Enojo: puedes estar enojado con la naturaleza, Dios o con quienes consideres responsables.
  • Vergüenza: especialmente por estar viviendo estos sentimientos y reacciones que no puedes controlar.

 

Si te observas viviendo algunos de estos síntomas, y están interfiriendo con tu capacidad de retomar una vida productiva y feliz, ya es momento de que busques ayuda para ti.

 

Si requieres de apoyo psicológico -o conoces a alguien que lo necesite- nuestros compañeros del equipo Córpore estarán a tu disposición en forma gratuita.

 

En CDMX ponte en contacto con Silvia Barredo. Cel 55 2756 2403

 

En Cuernavaca, con Sandra González Cel. 777 135 9980

 

Te necesitamos con todos tus recursos para reconstruir a nuestro querido México.

 

 

Hasta pronto,

 

Jorge Galindo

Director CÓRPORE

www.corporal.com.mx

 

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P.D. Y si quieres seguir ayudando en www.comoayudar.mx puedes encontrar múltiples formas para canalizar tu solidaridad. Si puedes, ¡ayuda!

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Acerca de Jorge Galindo Molina

Mi vocación como psicoterapeuta nace y se alimenta del compromiso que por más de 30 años he mantenido con mi desarrollo personal. Primero a través del enfoque psicocorporal, mediante el trabajo de W. Reich, la Bioenergética y la Core Energética. Paralelamente, mi compromiso con el enfoque humanista se nutrió con mi paso por el Inst. Humanista de Gestalt y la maestría en Desarrollo Humano en la U. Iberoamericana, en el último caso, también como maestro. Estos caminos se han integrado como parte natural de mi vida. Con esta visión fundé el instituto CORPORE. Soy maestro invitado en entrenamientos corporales en Nueva York, Los Ángeles, Holanda y Grecia. Soy miembro fundador de la Asociación de Desarrollo Humano de México (ADEHUM), la “United States Association for Body Psychotherapy” (USABP), y la “International Association of European Psychotherapy”. Mi camino como facilitador individual y de grupo inició desde 1986.