El cardiólogo místico

Por Bruno Díaz

Decía el cardiólogo que el corazón es un órgano cuya función es bla bla y blu blu… Que tiene estas cámaras por aquí, que recoge por acá y bombea por allá, y que sí, efectivamente: El estrés podría deteriorar sus funciones así como las funciones de todo el organismo.

De regreso a su casa, aquel danzón en la radio, le recordó a la chica de los caireles… Volvió a sentir ese calorcito chispeante alrededor de la zona del corazón. Llegando a casa, quiso marcarle a su mujer para saber si llevaba pan para cenar; buscó su celular en el pantalón, y nada; como relámpago, recordó haberlo dejado en la mesa de conferencias mientras firmaba autógrafos. Una punzada en el corazón acompañó la idea de haberlo extraviado. Más tarde, le llamaron para decirle que lo habían hallado debajo de algunas hojas, y que podría pasar por él cuando quisiera.

Una caricia sin mano le acomodó los latidos y, más armónicos, acompañaron una sonrisa de tranquilidad. Se durmió.

El cardiólogo empezó a considerar, que la vida invisible del corazón también requiere atención…

Se animó a incluir en sus conferencias: derretimientos por amor, punzadas por angustia, cabalgatas por ansiedades, apachurramientos por angustias, aperturas sin fin por enamoramientos y batir de tambor por aventuras…

Sus conferencias se vaciaron de los conocidos, salvo unos cuantos, y se llenaron de desconocidos más algunos que decidieron volver: Otra vez, pensó en una lección cardíaca: vaciarse para llenarse y llenarse para vaciarse. Solo que, esta vez, el corazón ya no era un órgano sino un misterio visible e invisible.

Bruno Díaz
Facebook: Los Parajes del Alma

 

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Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com