¿Diagnóstico?… ¡Día-gnóstico!

Por Bruno Díaz

Los detalles de nuestra vida, es decir: dónde nacimos o cuál es nuestro nombre, en qué fecha nos casamos, o, en qué día del calendario hicimos tal o cual cosa no son lo importante; ni siquiera la nacionalidad o los hobbies, cuántas novias o novios hemos tenido y cuándo fue la primera vez que… (lo que sea).

Lo que sí importa son las vivencias, los recorridos, los parajes internos, los sentidos, lo que vivimos y cómo lo vivimos. Esto sí que es importante.

En el ámbito de la psicología, los diagnósticos no nos hablan del Ser, hablan de una franja de parámetros, de causas y consecuencias, hablan de lo que uno “tiene” o de lo que uno “hace” o “debería” de hacer. Reconozco su lugar e importancia, ya que a veces, tener pistas de lo que dicen que nos pasa, es mejor que nada. No me peleo con los diagnósticos, pero sí prefiero ver al ser que está emparedado entre descripciones que lo esconden detrás de “certezas” y “comprobaciones”, detrás de pruebas y juicios.

El ser que se abisma en lugar de “deprimirse”, el ser que se incendia y estrella como un cometa humano en lugar de “poco control de impulsos”, el ser que se diluye y busca quién le dé forma, en vez de la “codependencia” …

Quiero hacer un juego de palabras, de los que me gustan mucho: Diagnóstico vs Día-Gnóstico.

De la primera sabemos bastante, de la segunda, quiero solo resaltar que, en cualquier día, podemos invitar a salir a la Gnosis, el conocimiento, el saber por nosotros mismos acerca de nuestra naturaleza humana.

Por lo tanto, estoy más interesado, en lo que vive, y cómo lo vive cada quien; en el ser humano que está dentro de un contexto, dentro de ciertos campos emocionales, vivenciales, dentro de sentimientos y sensaciones, en movimientos; más que en conocer diagnósticos.

Prefiero poner mi atención en cómo vemos el mundo, qué nos gusta y asusta, qué defendemos y qué atacamos, con qué nos identificamos y cómo podemos des-identificarnos. ¿Quién creemos que somos y qué queremos y no queremos? Y un largo, ancho y profundo etcétera.

La vida puede significar muchas cosas para mucha gente: lo importante, lo relevante, lo necesario y lo significativo se reviste de muy diversos trajes para cada quién. En lugar de etiquetar, ¿qué tal aventurarnos al mundo desconocido del otro? A ese otro planeta que el otro habita y a esos territorios donde se ve, se vive, se come, se anda de muchas otras maneras…

Bruno Díaz
Facebook: Los Parajes del alma

¿Quieres una consulta con Bruno? Escríbele a su correo bruno_d77@hotmail.com

 

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Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com

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