De rutinas y apertura

Por Bruno Díaz

 

Hay un ruido que podemos llamar costumbres o seguridades: lo que ya “sabemos” que va a pasar, “cómo” va a ser y “qué” esperar (claro, según nosotros). También con nosotros mismos: creemos que somos de una cierta manera, que nos cuestan trabajo algunas cosas y que queremos otras. Entre el carácter, el pasado y las fantasías del futuro deambulamos en círculos.

 

Pero, hay otras voces; cosas que nos llaman la atención, gustan, seducen, llaman… Hay miles de maneras de ver, la realidad, las cosas y a nosotros mismos; justo aquí, justo ahora.

 

El “truco” es salirse de la corriente, salir del río para verlo fluir. Por ejemplo ¿te has puesto a ver el espacio que hay entre las hojas de un árbol, el fondo blanco de la página cuando escribes algo o, identificado el punto en que la al respirar, la inhalación y la exhalación, tanto se separan como también se unen, y que no son ni una ni la otra? O, que lo que tanto te enoja del otro, ¿es en realidad tuyo?

 

Tal vez, lo que “somos” sea solo inercia; como tu forma de pensar, sentir y ver… Como decía el psicólogo, William James: “nuestra consciencia normal de vigilia, es solamente un tipo de consciencia, en tanto que, en torno de ella, separadas por los velos más tenues, hay formas potenciales de consciencia completamente distintas”.

 

Entonces, el ruido de lo cotidiano, lo que llamamos lógico, racional y esperable es solo una forma de ver, sentir y vivir las cosas… Una forma de escuchar lo esperado.

 

Pero hay voces que tienen muchas cosas que decirnos para enriquecer nuestra vida o para quitarnos el equipaje de más. A veces, las tristezas y las pérdidas nos aleccionan acerca de lo esencial, mientras que las envidias pueden estar hablándonos del potencial no realizado y ciertamente temido, la alegría acerca de lo importante del compartir y el amor acerca de la unidad con el Todo, (todo el tiempo y todo el espacio, todo el vacío y toda la forma).

 

Así que, junto a la vía del tren, hay caminos. A los costados de lo asfaltado, hay vida, y en lo tupido de la selva, aguardan misterios…

 

Prueba algo distinto hoy: Tu horario de comida, la mano con la que te lavas los dientes, sal de los elevadores en reversa, empieza por el postre, en la radio pon una estación que no acostumbras, ve hacia las azoteas de las casas, o abre tu memoria con la cantidad de aromas, casi infinita, en cada calle…

 

En fin que, poner la atención en lo no acostumbrado, puede ampliar la forma de verte, sentirte, pensarte. En este sentido, tanto el brujo yaqui, Don Juan Matus, como Lao-Tsé, recomendaban en el No-Hacer. Pero esto será tema de otro post, ¡abrazo!

 

Bruno Díaz
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Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com