Cerrarte o no cerrarte…

De Kriss Pando

A veces, para protegernos, nos cerramos a una persona con la cual tenemos una relación. Nuestro cuerpo podrá estar presente, pero nosotros no lo estamos. No estamos en disposición de participar en la relación.

Nos cerramos.

A veces es apropiado y saludable cerrarse en una relación. Podemos legítimamente necesitar estar un tiempo solos. En otras ocasiones es autoderrotista cerrarnos en una relación.

Dejar de ser vulnerable, honesto y de estar presente para otra persona puede poner fin a una relación. La otra persona no puede hacer nada para mejorar si nosotros nos salimos de ella. Cerrarnos nos hace inaccesibles en esa relación.

Es común pasar por periodos de tiempo en que nos cerramos dentro de una relación. Pero es enfermizo hacer de esto una práctica corriente… podría ser una de nuestras artimañas para sabotear nuestras relaciones.

Antes de cerrarnos, necesitamos preguntarnos lo que estamos tratando de lograr al cerrarnos. ¿Necesitamos tiempo para hacer un trato? ¿Para curarnos? ¿Para crecer? ¿Para analizar las cosas? ¿Necesitamos salirnos por un tiempo de esta relación? ¿O estamos regresando a nuestras viejas costumbres, escondiéndonos, echando a correr o terminando la relación porque nos da miedo no poder cuidar de nosotros mismos de ninguna otra manera

¿Necesitamos cerrarnos porque la otra persona en realidad no es segura, es manipuladora, miente o, está actuando adictiva o abusivamente? ¿Nos estamos cerrando porque la otra persona también se ha cerrado y ya no queremos estar disponibles para ella?

Cerrarnos, encerrarnos, meternos en nosotros mismos y retirar nuestra presencia emocional de una relación es una herramienta poderosa. Necesitamos usarla cuidadosamente y responsablemente.

Para lograr intimidad y cercanía en una relación, necesitamos estar emocionalmente presentes. Es necesario estar disponibles.

Kriss Pando

Si estás en una relación en crisis o empiezas a tener problemas y quieres asesoría… ¡Llama!

 

 

 

 

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Acerca de Ana de la Macorra

Ana de la Macorra
Poeta, escritora y psicóloga clínica, Ana de la Macorra, ha dedicado su carrera al servicio del crecimiento humano y la expansión de la consciencia. Entre su extenso currículo, sobresalen sus más de 25 años de experiencia como psicoterapeuta; la autoría y publicación de los libros Hondos los Suspiros y DIOSOY: ser esencia y en presencia; así como su papel como directora, fundadora y editora del primer sitio integral en servicios de crecimiento humano www.serluna.com