Apego*

El apego es una necesidad compulsiva que embota la sensibilidad, es como una droga que enturbia la percepción de la Vida.

Del mismo modo que un radar averiado distorsiona y falsea lo que percibe, el apego daña al amor y lo hace desaparecer, pues el amor es sensibilidad. Nadie se puede liberar del apego con la renuncia, sino con la consciencia, pues la renuncia solo mutila y endurece. El apego roba la Vida, pues aquello a lo que uno está apegado se encuentra solo en la mente, no en el objeto o en la persona. Y, además, se le atribuye un valor que en verdad no tiene.

Hay diferentes tipos de apegos:

Apego al amor

La persona que no recibió amor incondicional, perdió su centro. Vive para complacer a otros, con tal de obtener su atención, su afecto, su aprobación, que no un verdadero amor. No logró su independencia ni su individuación, siente que necesita de los demás para ser feliz, y se apega a ellos como cuando era bebé, con un sentimiento, probablemente inconsciente pero igualmente fuerte, de que el ser aprobado y aceptado es un asunto de vida o muerte. Esta dependencia puede trasladarse al trabajo, al éxito, al prestigio, al poder, a los bienes materiales… pero en el fondo sigue siendo el mismo asunto: el miedo a no ser aceptado.

Vivir sin apego significa amar desde la libertad, no desde el miedo. Yo te amo porque lo decido, porque me da la gana, porque para mí es un inmenso placer amarte… y si me correspondes, el gozo es inmenso; pero si no, de todos modos estoy bien, y disfruto de tu presencia cuando es posible.

Vivir con apego significa amar, o pretender amar, desde el miedo. Tengo miedo de amarte, de que me lastimes, sin ti no puedo vivir, no puedo respirar, te necesito… ¡Qué horror!

Vivir sin apego es conservar el poder sobre el “mí mismo”. Vivir con apego es otorgar el poder sobre mí mismo a otras personas, a las cosas o a las circunstancias.

Es difícil soltar a las personas que amamos. Estamos llenos de mensajes equivocados. El miedo nos paraliza. Escuchamos, e incluso lo creemos, que podemos ser libres interiormente, que podemos ser felices aun si las personas de quienes estamos apegados no nos amaran. Que podemos ser felices aun en el utópico caso de que ningún ser humano nos amara. Pero no lo hemos experimentado. Sería como dar un salto al vacío. Para lograrlo, no podemos sentarnos a esperar a que pase el miedo, podríamos quedarnos sentados toda la vida. El miedo no va a desaparecer tampoco a base de reflexión y de argumentos lógicos.

No. Las cosas en las que creemos hay que hacerlas pese al miedo, con todo y miedo; ya desaparecerá éste al enfrentarse a la realidad. Si soltamos el apego, pese al miedo, descubriremos el gran gozo de permitirnos ser auténticamente nosotros mismos.

Por supuesto no hay nada malo en que Amemos a la pareja, lo “malo” está en la idea de necesitar a esa persona; eso es precisamente el apego.

Si nuestro amor fuera sin apego podría decir: estoy muy bien contigo y prefiero estar contigo sobre todas las cosas, pero puedo también estar sin ti. Eso sería estar desapegado. Creemos que necesitamos a una persona como consecuencia de que la amamos y decimos que ambos términos van conectados, pero no es así.

El verdadero Amor exige libertad y eso va en contra de la restricción que supone el querer con apego. De hecho la idea de apego puesta en el Amor contamina a este, le embrutece y hace que algo que debería ser un acto de dar, se convierta en una necesidad de tener.

No soy capaz de aceptar que el amor escape de mi control. La persona que amo debe girar a mi alrededor y darme gusto. Necesito ser el centro y que las cosas sean como a mí me gustaría que fueran. No soporto la frustración, el fracaso o la desilusión. El amor debe ser a mi imagen y semejanza.

 

Apego a lo material

El dinero es una forma de energía, y el hombre, muy a menudo, no se caracteriza tanto por el dinero que tiene sino en cuanto este le tiene atrapado a él. El tener no da la felicidad y seguro que todos estamos de acuerdo, otra cosa es que el tener nos de una vida mas fácil, pero eso no quiere decir una vida mas feliz. Podemos pensar que el no “tener” nos producirá una vida infeliz, pero si es así es que tenemos apego a nuestros bienes. No es algo extraño, es muy normal, pero si perdiéramos todo lo que tenemos, seguiríamos siendo nosotros mismos, por eso no debemos de tener apego a nuestros bienes. Tú eres el mismo/la misma con un millón de euros que sin ellos, otra cosa es que tengas más bienes, pero si eres una buena persona lo serás con ese millón y sin ese millón, mientras que si eres una mala persona lo seguirás siendo con ese millón o sin ese millón. Vaya, que tú ERES con independencia de lo que tiene del apego al “yo”, más concretamente a nuestro cuerpo físico.

 

Apego al cuerpo

Queremos a nuestro cuerpo, lo necesitamos porque creemos que todo lo que somos es gracias a nuestro cuerpo pero somos mucho más que nuestro cuerpo. Inconscientemente al hombre de occidente le cuesta asimilar que es un Alma con más cosas y no un cuerpo con atributos, esto no pasa en otras culturas, donde los términos se invierten dando más peso a la vertiente espiritual de cada uno, como sucede en la India; y el resultado es que en nuestro mundo tememos a la muerte mientras que en la India la ven como un fenómeno natural. El miedo a la muerte es apego al cuerpo, al mundo terrenal.

Para entender la muerte hay que entender la vida, entender porqué estamos aquí, entender que la muerte es el “fin del curso” para empezar otro mejor. Es librarnos de un cuerpo enfermo , donde no hay lucha ni competencia por nada, donde podré reunirme con todos los que amé a lo largo de existencias, donde para hacer lo que quiera no tendré el impedimento que supone mi cuerpo físico … y creo que el ir a un sitio así vale la pena que lo celebren quienes me quieran en la Tierra, al fin y al cabo la lástima ¡la sentiré yo por los que se quedan.

En cuanto a los seres amados resulta imposible humanamente hablando no sentir pena porque nos dejen, pero recuerda que esta pena es producto de nuestro egoísmo, de nuestro apego hacia ellos, de la misma manera que una madre está triste cuando sus hijos se van de campamento, aunque sabe que allí se lo pasarán muy bien. La madre sufrirá si no tiene a sus hijos en la medida que esté apegada a ellos. En realidad no se llora por los muertos, se llora por nosotros que nos quedamos, temporalmente.

En resumen: el problema no está en el deseo, sino en el apego que nos creamos de aquello que nuestros deseos nos dan. Siempre que en nuestra vida tengamos miedo a perder algo es signo de que hay un apego por medio.

Ahora bien nuestro solo deseo de vivir sin apegarnos a las cosas no resultará suficiente. Llevamos años, siglos, si lo consideramos desde el marco cultural en que nos desenvolvemos, apegándonos a los deseos y ahora no vamos a borrar de un plumazo todo eso. Tendremos que trabajarlo.

Debemos darnos cuenta cuando en nuestra vida hay un apego y cómo luchar contra él. Debemos autoconfesarnos, no ya de nuestros actos sino de todo aquello que nos tiene atado de alguna manera. El trabajo es nuestro y debemos saber que esa lucha estará presente a lo largo de toda nuestra vida, pero hemos de tener ánimo, evitar desfallecer, pues eliminar los apegos supone vivir sin miedos y … ¿hay algo que pueda traer más Paz que el vivir sin miedos?

Es muy difícil que eliminemos al cien por cien los apegos, pero si fuéramos capaces de hacerlo no habría nada ni nadie que nos pudiera causar daño, ni la pérdida de nuestro trabajo, ni la pérdida de nuestros seres queridos, ni la pérdida de nuestros bienes, serían capaces de afectarnos. Querer todo lo que tenemos pero no precisar nada de lo que tenemos, en eso consiste vencer el apego, y las ventajas de vivir sin apegos son mayores que las de tener una Visa oro.

Tenemos la tendencia de hacer del apego una forma de vida, se nos hace difícil tener algo que nos guste y no generar apegos, se nos hace difícil estar con alguien y no temer perderlo, vivimos en un estado natural que nos hace aferrarnos a lo conocido, aunque esto no sea necesariamente positivo para nuestra vida.

Hacernos conscientes de que todo es impermanente y que los apegos solo nos generan sufrimiento es una forma de liberarnos y encaminarnos hacia la auténtica libertad.

Nos tomamos la vida más a ligera: Entender que todo es transitorio nos da una herramienta de valoración ante la vida, nos permitirá vivir cada momento sin complicarlo.

Apreciar más nuestro presente: Disfrutaremos más de lo que vivimos, de lo único que está a nuestro alcance que es nuestro presente.

Conocernos: Cuando vemos a qué estamos apegados y su porqué nos permite descubrir y entender nuestras creencias, lo que fundamenta cada uno de nuestros pensamientos y observarlos nos permite, aparte de modificarlos, conocernos.

Limpiar nuestros sentimientos: Dejar ir la nostalgia, la tristeza, el rencor, el miedo, la culpa… y darle espacio solo a sentimientos que nos nutran y alimenten nuestra alma, liberará nuestro corazón del sufrimiento.

Alejarnos del ego: Aquel que se encarga de desvirtuar todas las cosas, de suspendernos en una bola de humo, donde todo lo que está allí es irreal, alejarnos de él nos conduce a la autorrealización, a la búsqueda de lo que realmente es trascendente e importante.

Liberarnos de los temores que embargan en nuestra mente: Nos damos cuenta que temer carece de sentido, que tememos por los apegos que hemos generado en nuestra mente.

Abrirnos paso a nuevas oportunidades: Cuando decidimos soltar, de forma cíclica abrimos los canales para que nuevas cosas lleguen a nuestras vidas.

Conectarnos con nuestra esencia: Hacernos conscientes de que nuestra vida trasciende más allá de lo que conocemos nos hace confiar en el proceso de la vida, nos hace perder el temor ante la muerte, ante las enfermedades, nos hace sentirnos uno con el universo.

Todo cambia, tarde o temprano, todo cambia, ajustar nuestra mente a este principio nos hará transitar nuestro camino con una actitud más dispuesta a aceptar esos cambios, sin generar en nosotros el dolor por un pasado al cual no tenemos alcance, o la angustia por un futuro incierto.

La práctica del desapego nos llevará de la forma más cómoda a nuestra libertad.

*Autor desconocido. Buscando quién lo escribió, encontramos que este artículo ha sido publicado por muchas personas en diferentes blogs… La información es valiosa, de ahí que iosoi.la te lo recomienda mucho.

 

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