Anhelo y Frustración

Por Bruno Díaz

En mi trabajo con personas en el consultorio encuentro, a menudo, una relación tortuosa entre estos dos elementos: el anhelo y la frustración.

A veces, lo que anhelamos lo vamos dejando de lado, o postergando, porque tendemos a fijarnos mucho más en las frustraciones de la vida cotidiana. Cuando hacemos esto, las frustraciones se tornan en una especie de antídoto al anhelo. Como nos dolió que eso anhelado no se cumpliera en el tiempo y la forma que lo quisimos, preferimos dejar de tenerlo y así, quedarnos solamente con las frustraciones.

Frecuentemente pasamos por alto que, en realidad, el resultado del encuentro entre anhelo y frustración es, en pocas palabras, la realidad. Es decir que, cuando anhelamos algo y queremos llevar a cabo nuestro anhelo, debemos de pasar por el tortuoso camino de meterlo a la realidad.

Mucho de lo que imaginamos para nosotros, no depende únicamente de nosotros, sino de la confluencia de voluntades, anhelos, visiones, sincronicidades, oportunidades, magia, o hasta “suerte”, si quieres… Que las cosas no sean o, sucedan, como nosotros queremos, no es una calamidad: es realidad. Que queramos que las cosas sean tal y como las queremos, y cuando las queremos, puede estar hablando más de un capricho
que de nuestro “poder creativo”.

Hay una imagen que utilizo a menudo: la de las piedras de río; esas piedras de río que ahora buscamos para los caminos, fuentes o jardines, tan lisas y redondeadas, que se ven hasta sedosas, son piedras que han pasado por un proceso de continuo desgaste y se han raspado, unas con otras, en un río que las mueve de arriba para abajo, durante cientos de años…

Así pasamos nosotros por la frustración y la espera, la demora, los cambios e inconvenientes, pero, si no soltamos el anhelo y somos lo suficientemente flexibles para ir ajustando circunstancias y ajustándonos a nosotros mismos, no nos daremos cuenta que la frustración, bien vivida, es una bendición que ayuda a que el anhelo se haga de carne y hueso en esta realidad que compartimos y, ¿quién sabe?, tal vez, en el camino, nos demos cuenta que aquello que pensamos que era nuestro anhelo, así, en abstracto, antes de pulirse como las piedras, nos demos cuenta de que ni siquiera era nuestro, sino de la costumbre, de la tradición o de las cosas que “deberíamos” tener, hacer o saber…

Dime algo: ¿Las cosas más importantes de tu vida, surgieron desde una planeación detallada, controlada, pormenorizada? ¿Tomaste en cuenta, todas y cada una de las posibilidades para que conocieras a alguien, entraras a un trabajo, tuvieras un hijo, te hicieras mejor amiga de Pánfila o, se despertara en ti, una vocación inesperada?

Tal vez, en cada una de estas vivencias, la frustración fue el lecho del río que te fue conduciendo a estas realidades que hoy parecen tan naturales para ti…

Tal vez el anhelo fue el agua que supo anegar cada resquicio, e ir, sin duda al mar: a A-MAR.

Bruno Díaz
Los Parajes del Alma

¿Te gustaría contactar a Bruno? Este es su correo electrónico: bruno_d77@hotmail.com

 

 

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Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com

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