AMOR ENFERMO

Por Violeta Hernández

Querer cambiar a nuestra pareja o desear que cambie es faltar al amor y al respeto. Es el germen de la separación.

Idealizar a alguien, también, es faltarle al respeto.

Amor enfermo: machismo y feminismo tienen un objetivo: el poder sobre el otro. No permiten que se desarrolle el amor, lo persiguen como a un enemigo. Y, en efecto, si hay amor no hay postura de poder.

Cuando entramos en rivalidad de poder con la pareja, estamos sembrando la semilla de la separación. Hemos entrado en un juego de manipulación, estamos ciegos y sin amor. No alcanzamos a ver a la otra persona. Estamos en el pasado, viviendo un rencor, resentimiento o venganza del pasado, de nuestra infancia o de nuestros ancestros. Proyectamos un antiguo patrón destructivo sobre nuestra pareja, no la vemos ni la queremos querer.

Manipulación y Violencia: soltemos los campos de memoria

El pasado distorsiona nuestra percepción del presente. Este pasado suele ser el de nuestro sistema familiar, como el de nuestra infancia.

La pareja es una comunidad de destino. Esto quiere decir que, la pareja, es una relación necesaria para ambos sistemas familiares: ambos miembros de la pareja pertenecen, de ahora en adelante, a una nueva comunidad sistémica, creada por la fusión de sus sistemas de origen. Por lo que los miembros de la pareja necesariamente son complementarios, todo lo que viven en la pareja es compartido al cincuenta por ciento por ambos, incluido la manipulación y la violencia.

En la infancia, la relación simbiótica con la madre necesariamente tuvo carencias. Al crecer, el individuo, tanto hombre como mujer, busca una nueva relación simbiótica, ya adulta y sexual, en la que proyectará lo vivido en la infancia, para reproducirlo como patrón y, simultáneamente, intentar resolver lo que quedó pendiente con su madre cuando era pequeño. Pero ese intento está abocado al fracaso. La adultez será aceptarnos como somos.

Ese intento de resolución del pasado es la base de la manipulación y existe en todas las parejas, pues es constitutivo de ese espacio de intimidad.

En la manipulación dejamos de estar en el Adulto y nos dejamos arrastrar por los roles de víctima y perseguidor, con los que intentamos hacer responsable al otro de nuestra carencia. Por eso la manipulación es fundamentalmente deshonesta.

En cuanto uno de los dos se da cuenta del “juego”, este cesa.

El máximo grado de manipulación llega a la destrucción de los dos: uno muerto y el otro en la cárcel, o ambos muertos. Cada uno ha sido simultáneamente víctima y perseguidor, vengándose con sentimiento de justicia, sin asumir nunca su responsabilidad.

Además, desde la infancia, cada persona está vinculada a una imagen de pareja que le viene –por fidelidad– a los campos de memoria con los que está vinculada, o intrincada; esta imagen impide vivir el presente.

Son varias las imágenes posibles: esposo tirano / esposa víctima. Esposo tirano / esposa rencorosa, en el odio y el desprecio. Esposo víctima / esposa “feminista”, vengativa, tirana. Pareja de un solo miembro: viudo/a, divorciado/a, etc.

Detrás de estas imágenes están creencias destructivas como: “Todos los hombres son …” “Todas las mujeres son …” “El amor entre hombre y mujer es imposible” “El amor para mí es imposible”, etc.

Lo que estos ancestros necesitan es que alguien los vea, con amor, respeto y compense sus fracasos en vez de imitarlos.

El hombre tiene que asentir que pertenece al campo de los hombres (maridos y padres), cual haya sido la historia de estos hombres, dejándoles su responsabilidad en el daño que hicieron a las mujeres, honrando sus sufrimientos, agradeciendo ser un hombre como ellos. Luego, puede honrar el campo de las mujeres, su dolor, sufrimientos y humillaciones, su rencor y su desprecio a lo masculino.

La mujer tiene que asentir que pertenece al campo de las mujeres (esposas y madres), cual haya sido la historia de estas mujeres, dejándoles sus circunstancias, su responsabilidad y honrando su sufrimiento, agradeciendo ser una mujer como ellas. Luego, puede honrar el campo de los hombres, su prepotencia, su expiación, y su soledad.

Violeta Hernández

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Acerca de Violeta Hernández

Violeta Hernández
Hace tres años inicié mi camino como terapeuta y, a la par, inicié mi desarrollo en la técnica de Constelaciones Familiares; esto me cambió la vida, mi forma de mirar el mundo que nos rodea, y lo más importante: es que me enseñó (y me sigue enseñando) a conocerme, a saber quién soy y de dónde vengo. Esto ha modificado mi calidad de vida emocional, y con ello, mi convivir día a día con mi familia y los que me rodean. Para consultas me puedes escribir a violeta.herami@outlook.com o también llamar al teléfono: +52 (55) 73131833 y al whatsapp 52 55660704443