Agradecer la vida*

Por José Marti

¿Qué te impide festejar la vida en todo momento? ¿A cada instante? ¿Qué te impide decir simplemente “gracias” cuando despiertas, cuando caminas, cuando comes, cuando trabajas; cuando gozas o cuando sufres?

Decir GRACIAS por la Vida.

Son quizás tus expectativas de que la vida debe de ser de tal o cual forma, que debe cumplir con tus requerimientos, con tus expectativas, satisfacer tus miedos, llenar tus carencias, si no, no es vida…

La vida es, y es gracias a ti, que has aceptado estar aquí.

Tu única misión, tu único propósito es ser la vida. Pero tu mente te ha confundido y has transformado el propósito en el cumplimiento de tus expectativas, has calificado la vida, ¡te has atrevido a calificar la vida!

Te has atrevido a exigirle a la vida, a pedirle, cuando la vida misma es el milagro más grande, es la demostración de amor más grande que puede haber.

¡Cuánto ego, cuánta confusión!

¡Cuánta distracción de tu propia grandeza!

Y ello es también ser humano; parte de la aventura que elegiste, que aceptaste. Mas tú, no la aceptaste para vivirla como humano, la aceptaste para vivirla como quien eres y demostrarle al humano quién es. Está bien que hayas caído en la confusión porque el Hombre cae en la confusión. Está bien que hayas creado carencia para entender cómo el Hombre crea carencia. Está bien que hayas dejado crecer a ese ego porque el Hombre se cree el ego, cree ser solo ego. Y tú has venido a demostrarle que no lo es, que es mucho más. Pero no le puedes demostrar esto con palabras, por mucho conocimiento, esto solo lo puedes demostrar con tu vida.

Tu vida es la única que transmite, tu vida es la única que comunica y que impacta al prójimo y al mundo.

Bendice entonces todo, todo aquello cuanto has vivido. Agradécelo, acéptalo, acéptate, perdónate, compréndete. Abrázate… Y vuelve a levantar la mirada, levanta el rostro y mírate, mira la verdad de quién eres. La grandeza de quién eres y la razón porque estás aquí.

Vive así ahora cada momento, en esta comprensión, en esta aceptación, en esta compasión, y en esta entrega al único propósito que te tiene aquí: manifestar la verdad, la vida y el amor.

Por, a través, y a pesar, de todas tus experiencias; GRACIAS a todas tus experiencias es que ello podrás lograr. Ya no busques explicar, ya no busques comprender; entrégate ya, vacíate ya, suéltalo todo, absolutamente todo; y quédate solo con una emoción, con una palabra: gracias.

Y cuando sientas confusión di desde el corazón “Gracias por la vida”. Y cuando sientas carencia, cuando sientas enfermedad, cuando sientas ansiedad por lo que no ha sucedido o deba suceder, solo di “Gracias porque estoy vivo”; y re-orienta tu atención, re-orienta tu poder, re-orienta tu energía al agradecimiento por la vida, por ser; no a lo que sucede porque lo que sucede está traducido por tu mente confundida y ni siquiera es verdad, por tanto, lo que tu mente te dice que sucede.

Y te preocupas y te ocupas en ello, en la fantasía, en lo falso, en lo que se esfuma; y lo único verdadero lo único real que es la vida que te sostiene, lo descuidas. Y ahí pierdes timón y dirección. Profundidad y destino.

Retómalo, retómalo así: Simplemente, reconociendo cada instante la vida en ti y agradeciéndola; y verás cómo la mente, si eres constante, si perseveras, si eres firme, la mente empezará a reeducarse, y se volverá siervo tuyo y no como hasta ahora, en la generalidad del Hombre, que es lo contrario: nos hemos hecho siervos de la mente y en ello del miedo, y no del amor que somos.

Y damos paso al miedo, damos paso a la carencia, damos paso a la destrucción y, luego, pretendemos que sea el amor, el concepto limitado y pobre del amor que tenemos, que todo ello solucione como aventura de Walt Disney; ridículo.

Vuelve al Origen, vuelve al vacío, vuelve al silencio y que de ahí nazca, que de ahí emerja lo que siempre has sido, el amor mismo demostrado en la vida que te sostiene. Nada más necesitas, nada más para saber y sentir tu grandeza, que la vida que sostiene este cuerpo.

Que solo eso sea tu guía, que solo de ahí emerjan tus pensamientos, tus emociones y, por tanto, tus actos de cada día; porque el origen de toda tu desgracia o de toda tu dicha como ser humano inicia en el pensamiento.

Utiliza entonces tú al pensamiento. Que no te utilice más y que genere así, las emociones que tú quieres y no sean las emociones distorsionadas por el pensamiento empobrecido las que luego provoquen nuevos pensamientos de mayor carencia, de mayor ansiedad.

¡Rompe el círculo vicioso!, dejando de explicar, dejando de buscar, simplemente soltándolo todo, entregándote totalmente al vacío, al silencio; de ahí surges, de ahí emerges nuevamente.

Enséñale a tu mente que el amor no es un acto intencional de ella, el amor sucede cuando ella se quita del camino porque amor, ya eres. No luches más con la mente, solo ayúdale a apartarse del camino.

Enfócate a ello en los próximos días: Solamente a identificar la vida, a sentir la vida en ti y en todo cuanto te rodea: otras personas, la naturaleza, ¡todo! En todo hay vida. Todo es expresión de la vida. Y simplemente, que tu mente no tenga otra tarea que reconocer la vida y, que genere entonces, solamente una emoción: Gracias por la vida.

Haz esto solo por cinco días y verás el milagro.

Ni siquiera tienen que ser 21 … Cinco días y quizás tres, pero constantes, profundos, pensamiento y emoción enfocados, solamente, en el milagro de la vida. Y verás que entonces, sin esfuerzo alguno, dejas de juzgar a los demás o a los eventos, y dejas de esperar de ellos, y de exigirles.

¿A dónde te lleva ello? A la felicidad. A la plenitud. A la manifestación de la luz y el poder que tú eres. Que no requiere de esfuerzo alguno para crearse, ahí está porque ahí está tu vida, tu único esfuerzo es dejarlo todo; abandonarte al único pensamiento, a la única emoción de agradecimiento por la vida.

Inténtalo, y verás.
Que así sea.

José A. Marti

*Primera parte de la Transcripción de una plática-meditación impartida por José Martí en AMADI, México.

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Acerca de José Marti

José Marti

José es un fiel amante de la naturaleza y de estar en continuo contacto con ella. Ha dedicado su vida al servicio de las personas en su ambiente laboral. Caminó al lado del maestro espiritual y gran amigo, José Luis Villanueva y, desde entonces, se rebeló como un leal transmisor de la enseñanza del Maestro, compartiendo los mensajes de amor y expansión de consciencia hasta el día de hoy.

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