¿A dónde van los animales cuando mueren?

A Vita, con amor y gratitud.

Primera parte

Quizás uno de los dolores más incomprendidos por la sociedad es el que nos produce la muerte de un compañero animal. Normalmente, no se nos da el apoyo, la comprensión o el espacio para procesar este duelo, para sanar la pérdida de quien en vida hubiera sido, quizás, nuestra única fuente de amor incondicional. Sí, el perro, gato, caballo, conejo, que nos acompaña en aparente silencio, es para mucha gente la única fuente de un amor dulce, de un compañero que nos conoce y no nos juzga. Cuando nuestros compañeros animales se van, el vacío es tan importante, a veces más fuerte y doloroso, que cuando se va otro miembro de nuestra misma especie.

En el año 2007 trascendió mi amada gatita, Vita, por una leucemia viral felina. Aunque soy comunicadora telepática con animales y sanadora, y por ello acompaño a muchos animales y a sus humanos en este tránsito hacia la muerte, su partida fue difícil y dolorosa. El pensar que mucha gente no cuenta con estas herramientas y, sin embargo, atraviesa por el mismo dolor, me movió a realizar una serie de charlas públicas sobre este tema en la Ciudad de México. Este artículo es un resumen de estas charlas, esperando que brinde a los lectores un panorama más claro de qué puede pasar con nuestros amados animales después de la muerte y cómo podemos verdaderamente ayudarlos.

Estos relatos no provienen de teorías, filosofías o religión alguna. Son fruto de lo que los animales me cuentan directamente antes o después de su muerte, y puede o no ajustarse a las creencias particulares de quienes lean este texto; sin embargo, muchos pacientes, alumnos y amigos me han comentado que ha sido gracias a estas charlas que han podido aceptar la muerte de sus amados compañeros animales y darle a su pérdida un mayor sentido. Deseo que este texto te sea útil a ti, y también a tus animales, permitiéndoles soltarse mutuamente desde el amor incondicional en uno de los momentos más sagrados e importantes de la existencia.

Los animales son, en muchos sentidos, parecidos a los humanos: sienten, piensan, imaginan, desean, gozan, sufren; tienen su carácter personal, dones, virtudes y limitaciones individuales, etcétera. Igual que nosotros, son una mezcla de cuerpo físico y espíritu. De hecho, la palabra animal viene de “ánima” del latín, que significa “principio de vida, aire-suspiro o alma”; y, al igual que nosotros, cuando los animales fallecen, su esencia asciende a planos sutiles de existencia.

Contactar con un animal telepáticamente mientras está en su cuerpo físico o cuando ya ha trascendido, es una experiencia muy similar. Ese Ser sigue estando ahí, consciente de sí mismo, pero ahora está en un espacio sutil nuevo, y con su viaje ha ganado un nuevo aprendizaje. De hecho, estos Seres, muchas veces recuperan una consciencia más amplia del sentido de su vida en la Tierra y de su existencia como alma, una vez que han trascendido.

¿Cómo es para los animales la muerte?

Para los animales la muerte es un proceso natural. Si bien los animales pueden reaccionar de formas distintas según su historia, consciencia y características particulares, trascender no les implica el sufrimiento emocional, resistencia a dejar su cuerpo, dudas a lo desconocido, miedo al infierno ni otras ideas y miedos, como puede serlo para los humanos. Es cierto, hay elementos de apego a su familia o a su cuerpo, pero están mucho más listos que nosotros a desprenderse de todo ello.

En gran medida, esto se debe a que los animales no pierden la conexión con su esencia a lo largo de su vida. Los animales tienen muchas cualidades y, la más sobresaliente de estas, es que ellos viven en el presente. Ellos sí saben quiénes son y tienen muy pocas preguntas, pues no se pierden en conceptos, y todo esto se refleja en su proceso de muerte.

Cabe destacar que sí, puede haber dolor, apego o sufrimiento, especialmente si sus humanos no reaccionan en equilibrio frente a su muerte: ya sea con miedo, rechazo, apego o negación. Aquí es bueno recordar que amar a alguien no es lo mismo que depender o apegarse. Muchas veces los animales deciden vivir largas y dolorosas enfermedades, esperando que su humano madure y esté listo para dejarlos ir. Puede ser que las personas mantengan al animal con vida, obligándole a pasar por muchos procedimientos médicos dolorosos, incluso frente a enfermedades incurables o con un cuerpo muy deteriorado, solo porque el humano tiene mucho miedo a la muerte; o bien, puede ocurrir justo lo opuesto: deciden deshacerse del animal demasiado pronto: una eutanasia “urgente” porque en realidad el humano no puede tolerar su miedo a la decadencia, el dolor físico o a la muerte en sí. Para dejar ir a nuestros amigos animales hace falta distinguir la diferencia entre depender de alguien y amarle; así como reconocer nuestro propio miedo a la muerte. El momento de agonía y muerte de nuestros animales es el momento ideal para devolver lo que ellos nos dieron tanto en vida: amor incondicional. Porque los amamos tanto debemos dejarlos ir en libertad y confiar en que seguirán su camino, aunque ya no podamos verlos o sentirlos.

En gran medida, nuestro miedo humano proviene de no saber con certeza qué pasa cuando el alma sale del cuerpo. Esto nos hace desconfiados, nos hiere, todo parece muy injusto. Sin embargo, lo que los animales me han enseñado es que la muerte es parte de un largo proceso de la existencia en el que ocurre una transformación muy fuerte de un cuerpo físico a uno energético, aunque la conciencia sigue presente, recordando, conociendo, sintiendo. La muerte es, en resumen, un cambio de perspectiva y una oportunidad para “hacer un corte de caja”, digerir lo vivido, integrarlo, sanar y seguir creciendo.

¿Qué pasa del otro lado del velo?

Cuando contacto animales, una vez que ya han trascendido, me encuentro con muchos escenarios distintos. En todos los casos y para todos los animales, siempre veo ángeles que les cuidan y que vigilan que su proceso sea el más amoroso posible. Los ángeles observan que las bendiciones de cualquier proceso de muerte, separación, ascendencia y duelo sean para el animal y para su familia humana.

Durante el contacto, lo que me encuentro es que algunos animales se han fundido con fuerzas y energías divinas, otros se encuentran en espacios de juego y nuevas aventuras, disfrutando de un cuerpo astral maleable y divertido; otros se encuentran en espacios de “reparación” e integración de las enseñanzas que vivieron en la Tierra; otros más pueden haber ya reencarnado en el cuerpo de otro animal, ya sea de su especie o de otra distinta. En algunas ocasiones, los animales deciden quedarse en este plano acompañando a su humano durante un tiempo más para ascender después, cuando toda la familia esté lista. Y por último, muy rara vez me encuentro con animales que pueden estar perdidos, desorientados en espacios grises u obscuros.

Esto último puede pasar por distintas razones: una de ellas es cuando sus humanos no les dejan ir. Estos se sienten destrozados y les llaman mental o emocionalmente todo el tiempo, les piden consejo, perdón, compañía o que regresen, y sus emociones son demasiado densas, llenas de culpa, resentimiento o remordimiento (esto es muy distinto a sentir soledad, tristeza y dolor por la pérdida, lo cual es totalmente normal y no afecta a los animales). En estos casos de dolor destructivo por parte del humano, los animales no se pueden ir y sienten que han de permanecer “cerca”, pues están igualmente tristes.

En estos casos, cuando se ha hecho una sesión de comunicación telepática con el animal trascendido, y el humano toma conciencia de la situación, puede cambiar su actitud y “dejar ir” a su amigo. De esta manera, el animal puede seguir adelante, ascender hacia planos más luminosos y vivir en paz su siguiente aventura.

En una de mis consultas contacté a un perro -Lilo- quien había fallecido por un ahorcamiento accidental. Su humana, María, estaba afiliada a una organización de denuncia de maltrato a animales, y el hecho de que este terrible accidente le hubiera ocurrido a su propio perro le parecía imperdonable, estaba llena de culpa. Esta emoción mantenía a Lilo inmóvil en un plano más denso del que le correspondía.

Al contactar a Lilo, lo encontré ubicado en un plano opaco, continuamente mirando hacia abajo -hacia su humana María- y con dolor en su corazón. Me mostró que su partida le pareció violenta y súbita. Todavía no se explicaba bien a bien lo que había pasado, y no era capaz de aceptarlo por completo (igual que María). De hecho, en este primer contacto ni siquiera pude hablar con él, pues estaba bloqueado, solo mostrando sus ganas de regresar. Lo sané y esperamos unos días para hacer una segunda consulta.

Durante la segunda consulta, una parte de él estaba luminosa, pero otra seguía todavía oscura y densa, conectada con la visión pesimista y dolida de María. En esta ocasión, Lilo me dijo: “María me atrae hacia ella con sus pensamientos y sus plegarias y ruegos. Yo estoy bien y la amo muchísimo, pero me quiero ir. Todos nuestros pensamientos llegan siempre a su destino -me explicó con imágenes y sensaciones- y los pensamientos tienen una carga magnética que en este caso me llega a mí. Cuando los pensamientos son emitidos desde una baja vibración, pesan; y cuando son emitidos desde una perspectiva más alta, entonces elevan. Dile que el que yo quiera irme no es por falta de amor, es que al lugar a donde ahora voy, ella no puede alcanzarme porque su corazón no está listo para abrirse a tanta luz, amor y perfección, a perdonar y a aceptar mi accidente. Un día estará lista y volveremos a encontrarnos”. Con estas palabras Lilo se despidió de María y ascendió definitivamente.

Un caso muy distinto ocurrió en el contacto con una perrita llamada Lory. Me contactaron para ello dos hermanas, sus humanas, quienes la extrañaban enormemente. Lory había tenido cáncer en vida y se había marchado con una eutanasia. Ellas querían saber si, de alguna manera, el cáncer había sido responsabilidad de ellas. Al contactar a Lory, la percibí en un espacio de mucha luz; irradiaba amor, dulzura y seguridad en sí misma. Se presentó ya sin su forma de perro, Lory ya era más bien como una ráfaga de luz que, al comunicarse, emitía un tono o música suave. Después de describirme el hermoso lugar en el que se encontraba, hablamos sobre el cáncer:

– Lory, las chicas me preguntan si los perros se enferman de cáncer por problemas emocionales. ¿Es así?

– El cáncer es solo una forma de salida. Es la forma que encontré para absorber y limpiar parte del ambiente que me rodeaba (¡¡pero sin culpas, eeeehhh!!), y llevarme todo ello fue mi regalo para la familia. Es decir: la oscuridad –o falta de luz – se puede manifestar en el mundo físico de varias formas, una (solo una) de ellas es el cáncer. Yo había cumplido mi misión, mi tiempo estaba terminado. No me costaba nada hacer esta última ayuda. Por otra parte, solo las últimas dos semanas fueron incómodas, pero no sufrí demasiado. Me ayudaron a salir de mi cuerpo cuando el dolor acababa de empezar, fue un muy buen momento para irme.

– Lory, nos puedes decir si ¿es verdad que la enfermedad no puede subsistir en un cuerpo emocionalmente sano y feliz?

– ¿Pero es que no ven que estamos todos interconectados? ¿Que si hay alguien infeliz en la Tierra eso ha de ser sanado por todos? ¿Creen que se puede ser completamente feliz en la Tierra como están las cosas ahora? Quizás llegue un día en que así sea, pero hay que ser realistas: hay mucho que limpiar en la preciosa Madre Tierra. Ahora la veo como una joya preciosa, y la amo más que nunca, pero también veo todo lo que queda por hacer con más claridad y, aunque no desfallezco al verlo, sé que es bastante.

¿Cómo es la muerte misma?

Vita, con leucemia viral felina, dos tumores y sida felino, me había pedido que la esperase hasta una fecha específica para hacer la eutanasia, cerca de la luna llena. Ella tenía un carácter fuerte y definido, liderazgo, sabiduría y mucha determinación. La fecha de su partida ocurrió después de una semana de que había dejado de comer, y tres días después de que dejó de beber agua. El proceso fue muy difícil para ambas, pero accedí a acompañarla hasta el final y hacer la eutanasia en el jardín de la casa, como ella había pedido. El último día fue extraordinario: me enseñó a ver lo que me rodeaba y a la vida misma, apreciando la gran belleza y lo extraordinario que es estar aquí. Lo vi todo de una manera sagrada, entre lágrimas y dolor en el corazón, pero con mucha gratitud.

Días después de su partida contacté con ella para que pudiera relatarme cómo había sido su muerte y cómo y dónde se encontraba:

– Mi proceso de muerte fue como una montaña rusa. En momentos fue duro y en momentos fue solo dejarse ir, hasta que, al final, dejé de luchar. Hay una fuerza muy poderosa en acción durante la muerte. Todo ocurre por sí mismo. Yo percibí una gran escalera de luz: un faro y un portal que me arrastraban hacia arriba. Ya desde un par de días antes de salir de mi cuerpo sabía cómo iba a ser mi viaje, tenía imágenes muy rápidas de ello. En realidad no tuve miedo; sentí confianza, y el que tú me permitieras quedarme hasta el momento que te lo pedí facilitó mucho las cosas. Fue un tiempo necesario para hacer las maletas, para saber qué pasaría del otro lado del velo, para arreglar cosas pendientes. Todo estuvo bien. El Doctor que vino a casa a hacer la eutanasia fue amable y respetuoso. Me gustó irme en el jardín…. Adoro los insectos y las plantas de la Tierra, y para mí fue como un postre poder partir desde ahí.

– Y después de que saliste de tu cuerpo, ¿qué pasó?

– Me elevé… me pareció mucho tiempo, o quizás estuve inconsciente, como adormilada en un abrazo de luz dorada y muy amorosa. Y luego, poco a poco, empecé a despertar en este lugar, en el que estoy ahora. Se fueron presentando amigos y guías que habitan aquí, y ahora formamos una especie de grupo de trabajo. Me gusta lo que hago, es divertido, mi cuerpo energético es hermoso, mucho más flexible, y no siento ningún dolor o pesar.

– ¿Sufriste mucho esa semana sin comer o beber agua antes de la muerte?

– Creo que hubiera sido una partida muy confusa si la eutanasia hubiese sido antes, y creo que me hubiese ido quizás demasiado cansada, agotada, si hubiese sido después. Así que siento que fue perfecto.

– ¿Fue dolorosa la eutanasia?

– Se siente como intoxicación que pasa muy rápido, se te cierra la garganta y todo se pone oscuro. Estuve consciente en todo ese proceso, son cambios muy rápidos. Es aquí cuando uno debe de dejarse llevar y flotar. Los guías de luz te acompañan y te susurran al oído que así lo hagas, su energía comienza a abrazarte para que no sientas que caes al vacío. El Ángel de la Muerte fue muy amoroso conmigo, lo sentí muy poderoso, sólido, gentil y luminoso. Su presencia fue una de las partes más hermosas de esa transición, y todavía lo recuerdo con agradecimiento. Su presencia es como un gran imán, y si uno puede fluir, entonces no hay miedo ni resistencia y puedes verle tal cual es. Su presencia es muy potente.

Creo que la muerte podría ser muy difícil si uno lucha en contra, intentando quedarse. No dudo que haya quienes lo hagan así, especialmente entre los humanos. La gente tiene miedo a la muerte porque también tiene miedo a la vida. Es así de simple. Confiar es muy importante cuando uno agoniza y trasciende. No hay nada más que uno pueda hacer mas que dejarse llevar, hay que abandonarse al proceso, como si fuese un gran tobogán. ¿Puede uno resistirse a la caída de un gran tobogán? Puedes intentar detenerte con las uñas, gritar, enojarte, patalear, y entonces solo vivirás ese enojo y esa frustración. No entiendo por qué lo quieren hacer tan complicado; además es muy rápido y luego llegas a este lugar tan bonito. ¿Qué habría que temer?

Cuando sienten miedo los humanos es porque están llenos de cajones secretos con sorpresas. De este lado del velo ya no se pueden ocultar las sorpresas, así que yo diría que se tienen miedo a sí mismos. Pero yo siempre fui honesta, clara, hice en la tierra lo que me tocaba hacer, amé al cien por ciento y fui muy buena cazadora; así que no hay nada que lamentar por mi parte.

Ahora bien, la vida, en su totalidad, es también un tobogán. Pasan cosas todo el tiempo y de la misma forma que hay que sentir una profunda confianza en la agonía y muerte, también hay que hacerlo en la vida: solo fluir, seguir y disfrutar todo lo que llegue, pero los humanos son malísimos haciendo eso y por ello siento mucha compasión por ustedes. Pueden volver todo tan complicado… En la muerte hay un descanso de toda esa resistencia, al final, nada puede detener el morir y, tarde o temprano, tendrán que dejarse fluir.

 

Encuentra la segunda parte de este artículo dando click aquí.

 

Si quieres saber más qué es la comunicación telepática con animales entra a la página web www.interespecies.com donde se explica con más detalle.

 

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Acerca de Daniela Camino

Daniela Camino
Tengo el honor de guiar cursos de meditación Arka Dhyana, en las que acompaño a las personas a vivir la aventura del autodescubrimiento (http://www.arkadhyana.net). Soy pionera en América Latina dando cursos de comunicación interespecies desde el nivel básico hasta el profesional, y ONLINE a personas en todos los países del mundo desde el año 2006. También comparto el nivel básico de Theta Healing haciendo énfasis en la comunicación y la sanación energética de animales de todas las especies. He tenido el honor de acompañar a humanos y animales en sesiones de comunicación interespecies desde el año 2003 en países como España, Estados Unidos, Francia, Alemania, México, Chile, Uruguay, Venezuela, Argentina, Costa Rica, Panamá, Perú y Colombia entre otros. La formación que he diseñado interespecies se basa en cinco cursos o niveles y mucha práctica y apoyo a refugios animales monitoreada, así como lecturas y cursos paralelos que fortalecen la formación. Considero que percibir con los sentidos psíquicos, si bien es fascinante y en sí mismo una gran apertura de la consciencia, no basta para dar un servicio armónico y efectivo a las familias y a sus animales. El trabajo personal del comunicador es una base muy importante, así como incorporar los saberes de ética profesional y cuidado adecuado para todos los involucrados, lo que se refleja en el diseño curricular de esta escuela.